Aprendiz de analfabeto

domingo, 16 de octubre de 2011

Hay quien dice que en el lenguaje se puede ver reflejada la estructura del mundo en que vivimos. Ocurre que cuando ese mundo se te viene abajo las palabras ya no sustentan realidades y quedan como colgajos en el aire, a la espera de un esfuerzo de reestructuración. Y no es tan sencillo volver a organizar el lenguaje de acuerdo a un mundo tan inestable, tan impredecible, tan inhumano. Ayer repasaba yo mi abecedario remodelado. La “a” de mi nuevo alfabeto está en quinto lugar. La “z” anda por el decimosexto o decimoséptimo. La “b” en el vigesimotercero. Me parece entender el drama de ser analfabeto y sospecho que el trabajo de asimilarlo va a ser inmenso. Pero no todo es tan desastroso: la “l” de “luz” y la “m” de “mañana” permanecen donde estaban. Además, ¡es la primera vez que uso la palabra “vigesimotercero”! ¡Hoy hay cosas que celebrar!


Juan Luis Blanco
16/10/2011

Relojes

miércoles, 14 de septiembre de 2011