Nocturno 12

domingo, 13 de febrero de 2011

Si quiere la guitarra cantar, que hago yo tañendo no se qué. Si quiere el sueño quedarse, ¿no será mejor ser espectador? Si la vida transcurre, si el espacio se dilata, si el tiempo se derrama, ¿qué materia me va a sostener? Si lo inesperado termina por ocurrir, qué me importa a mí no acertar. Si el horizonte no es el final, me siento empequeñecer. Si son 300.000 kilómetros, vale. Pero quizás sea demasiado rápido. ¿Por que todo huye? ¿Por qué todo vuelve? ¿Quién demonios nos contagió la ilusión de la permanencia? Si mi presente es más nítido con mis gafas de cerca, ¿será el futuro menos borroso con mis gafas de lejos? No. Allí todos somos ciegos. Menos mal que nunca termina de llegar. En cinco minutos será medianoche. La música no cesa en la calle. El polvo del armario sigue ajeno a las previsiones meteorológicas. Ciego no, pero sí más miope. Y sin embargo contento. Ya estaba cansado de tanta nitidez ilusoria. De los límites advenedizos. De los aparcamientos subterráneos para los sueños. Siguen los minutos llenándose de esa música. Y no deja la oscuridad de matar contornos. Dicen que mañana será otro día. Si no lo creo no lo veo.


Juan Luis Blanco
12/2/2011

1 comentarios:

Gata dijo...

Precioso

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