Relojes

miércoles, 14 de septiembre de 2011
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Tengo unos cuantos relojes en casa. Está el que atrasa minutos discretamente. Otro gandul y descarado que atrasa horas sin ningún complejo. Está el que se paró para siempre y hoy me mira estático con su corazón silente. También otro que se paró y volvió a ponerse en marcha un jueves para insistir con su tic-tac inútil en la misma hora, minuto y segundo. No penséis mal, tengo también un par de relojes precisos. A cada uno de ellos lo voy mirando según me interesa, que es una ventaja que recientemente he encontrado a este desgobierno horario. Así que, lejos de preocuparme, esta situación se me va haciendo cada vez más confortable. Sin embargo, hay días en que echo en falta el reloj que adelanta, el que se traga las horas sin masticar 60 veces. El que devora los minutos y acorta los días que uno quisiera no tener que vivir.


Juan Luis Blanco
13/9/2011