Parecidos

sábado, 26 de noviembre de 2011

La tarde en que la conoció comenzaron las extrañas transfiguraciones. Aunque las cosas seguían manteniendo su apariencia de siempre, no podía evitar descubrir extravagantes parecidos entre los objetos más dispares. Así, veía similitudes que nunca antes se le habían revelado entre los ataúdes y las bañeras, los timones y las ruletas, las cruces y los puñales, los globos y las bombas, los lápices y las lanzas, las bombillas y las lágrimas... En un principio se preguntó a qué podía deberse todo aquello, qué significado podía tener. Luego, prudentemente, decidió no ahondar demasiado en el asunto y se juró que, cuando lo encontrara, rompería el papel donde apuntó su teléfono.


Juan Luis Blanco
23/11/2011

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sugiero profundizar en lo que se siente, sin profundizar en quién lo hace sentir.
Sugiero romper el teléfono, antes del número que pueda llamar.
Sugiero también o tampoco dejar de sugerir.

Abrazotes, Ana.

Anónimo dijo...

Puede que mantener el teléfono sea compatible con descubrir esas similitudes. Puede que esté totalmente equivocada.

Lo cierto es que no puedo estar más en desacuerdo con mi tocaya de una sola ene, pues ¿para qué romper un teléfono que ha sido tan sugerente?

Juan Luis dijo...

Creo recordar que había otras similitudes igual o más sugerentes y tan inconfesables como inquietantes. Por eso le daba miedo profundizar en ello y deseaba acabar con un juego que se le había escapado de las manos. No se si al final encontró la nota con el teléfono, si la rompió o si la conservó. Lo que sospecho es que necesitaba idear algún gesto para ahuyentar todo aquel lío de imágenes superpuestas. Quién sabe lo que estará ahora viendo en las formas de las nubes del primer temporal del noroeste... Por supuesto, se admiten sugerencias :-)

Anónimo dijo...

La Tocaya tratando sugerir... romper el aparato receptor, antes de borrar al emisor.
Ahora eso sí, la expresión escrita tampoco es mi fuerte.
Mas besos a todos!!
Ana.

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