Recuerdo de nada

lunes, 11 de octubre de 2010
Me contó Lucía que una naranja en mitad de un campo de futbol se acercaría a la proporción entre el núcleo de un átomo y su capa exterior de electrones. Sí, también nuestros átomos, nuestros núcleos, nuestros electrones... Aquel día, a la vista de tanta holgura, decidí que todas las soberbias estaban de más. Meses después, durante el funeral, Lucía repitió cientos de veces el consabido “no somos nada”, olvidando —aturdida sin duda por el dolor—, que “nada” es precisamente lo que somos. No me pareció oportuno corregirle entonces y no podré hacerlo ahora. Hace tres días Lucía se marchó. Son también tres los días que llevo maldiciendo la física: si es nada lo que ha cambiado de lugar ¡que me explique alguien por qué ha dejado un vacío tan grande!



Juan Luis Blanco
11/10/2010

5 comentarios:

vagamontañas dijo...

... porque las presencias de las ausencias son un todo lleno de vacío columpiándose en la nada... ¿tal vez?
;-) MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMUXU!!!!

Juan Luis dijo...

¡Sin duda! Con lo que a mi me gusta discrepar... !me lo has puesto dificil! ;-)

Muxu!!!

vagamontañas dijo...

Jajaja!!! :-D
Me encaaaaaanta el vacio! :-)

Anónimo dijo...

No aspiro a dejar semejante vacío en la vida de nadie. Aspiro a dejar una huella como la que queda en la playa cuando nos levantamos, después de haber intentado adaptar la arena seca a la forma de nuestro cuerpo. Sólo aspiro a que esa huella tenga más profundidad y memoria que la que dejamos en el colchón, pero ni tanta. Y que hasta que el viento o una ola más fuerte que las demás la borre definitivamente, sea suave, cálida y ondulada.

Juan Luis dijo...

Tuve muchas dudas el día que puse en marcha este blog. Ahora leo las pequeñas joyas que van emergiendo entre los comentarios y me emociono.
No me arrepiento en absoluto. Es un placer haber provocado todo esto. Gracias :-)

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