Escara-abajo

miércoles, 31 de marzo de 2010

Abelardo, el escarabajo, se había subido a aquella roca a buscar el fresco y llevaba toda la tarde refunfuñando por el calor y por el esfuerzo, tan grande como inútil. ¡Deseaba bajarse de aquel pedrusco ya!, y estaba buscando el modo más rápido de hacerlo. En el lado de la gran piedra que miraba a poniente, observó una larga paja que surcaba en diagonal el espacio que separaba el lejano suelo y el borde del precipicio. Había encontrado el camino más corto y sin perder tiempo se encaramó a la espiga-atajo. Cuando ésta se combó bajo su peso, fue presa del desconcierto ante la cruel paradoja que acababa de crear: ahora, para bajar al suelo, habría de subir una estrecha y difícil pendiente. ¡Qué contrariedad! Enojado y perplejo, comenzó a ascender mientras maldecía el verano y despotricaba contra los seres flexibles y su impredecible carácter.



Juan Luis Blanco
29/03/2010

1 comentarios:

vagamontañas dijo...

... y subir se convierte en bajar, y bajar en subir, y correr en descansar, y llorar en reír... y vivir en soñar... :-)

YO PREFIERO RAPELAR!!!!

eider

Publicar un comentario